Publicado por
Osvaldo Alvarado
el
Hay un fenómeno curioso cuando uno conversa con personas que crecieron durante los años ochenta y noventa en Costa Rica. Muchos recuerdan con enorme cariño series como ThunderCats, Halcones Galácticos, He-Man o las Tortugas Ninja. Sin embargo, cuando se les pregunta por las historias, suelen recordar personajes, vehículos, poderes o villanos, pero no necesariamente una trama. La razón es simple: la mayoría de aquellas series estaban diseñadas para que cualquier episodio pudiera verse de forma independiente. Si un niño se perdía un capítulo, no ocurría nada grave. La semana siguiente todo volvería a estar exactamente dónde estaba antes. El héroe ganaba, el villano perdía y el universo recuperaba su equilibrio. Durante mucho tiempo asumí que así eran las caricaturas. No porque fuera una característica natural del medio, sino porque era lo que llegaba a la televisión costarricense. Por supuesto, ya existían excepciones en otras partes del mundo. Había series con historias continuas ...
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