Publicado por
Osvaldo Alvarado
el
Seguro te pasó: estás viendo una serie y pensás “un capítulo más y me voy a dormir”, pero de pronto ya son las tres de la mañana. O alguien te empieza a contar un chisme y, aunque sabés que no es importante, necesitás enterarte de cómo termina. No es casualidad. Los seres humanos tenemos algo así como una adicción a la coherencia . Nos encanta cuando las piezas encajan, cuando una historia tiene lógica y nos da la sensación de que todo cobra sentido. El cerebro, un fanático de los spoilers Nuestro cerebro funciona como una máquina de predicciones: siempre está tratando de adivinar qué va a pasar después. Y cada vez que acertamos —o cuando una trama nos sorprende de forma ingeniosa— sentimos un pequeño subidón de placer. Es química pura: un poco de dopamina y quedamos enganchados. Por eso disfrutamos tanto las películas con giros inesperados, los thrillers con pistas ocultas… y hasta los buenos memes, que funcionan como mini-historias con su propio remate lógico. Chismes, not...
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